jueves, 7 de junio de 2012

Reincidencia


No se si a todas les ha pasado pero he vivido una situación de reincidencia que personalmente considero poco saludable. Se trata de la relación que, hasta hace un tiempo, llevaba con mi ex; una relación sin etiqueta pre establecida, una relación que se encontraba en el limbo entra la amistad y la relación de enamorados propiamente dicha.

Para que entiendan mejor tendría que hablarles de mi ex y la relación que tuve con él, que para ser sinceros fue bastante intensa, estuvimos casi dos años (mi record en relaciones formales) y tuvimos muchos planes a futuro, por ahí hasta se infiltraba la palabra matrimonio (cosa poco usual en mis relaciones, por mas formales que sean) y muchos cambios en nuestras vidas (mas en la mía que en la suya) pero que finalmente se fue desgastando e hiriéndonos mutuamente, y es que al ver el balance general de la relación en sus últimos días, los números estaban en rojo y negativo.

Siempre creí que si algo no estaba funcionando bien, pues había que repararlo; mas si ya no tenia solución no era posible fingir que todo se encontraba bien y continuar; y eso fue lo que paso, por mas intentos de arreglar o mejorar nuestra relación, se sentía (quizás solo yo) que estábamos actuando como si fuéramos la pareja perfecta cuando en realidad todo se encontraba en ruinas y sin futuro. Y sí, fui yo quien decidió (después de un largo análisis) que esa relación no podía continuar, que ya no daba para más y que antes de terminar odiandonos (como la mayoría de parejas terminan) era mejor cortar por lo sano y a tiempo.

El no estuvo de acuerdo, pero debía respetar mi decisión, y aunque el hubiera deseado seguir hasta el final (si es que para él lo hubiese) con esta mala imitación de relación perfecta, yo no podía seguir viéndolo con los mismos ojos, ni queriéndolo como antes. No crean que para mi fue fácil terminar esta relación bastante, significativa en mi vida, pero me encontraba convencida de mi decisión y por tanto me haría responsable de sus consecuencias.

Después de un tiempo y en nombre del espíritu de la madurez, decidimos (tratar de) ser amigos, un craso error, puesto que aparte de ser un intento muy inoportuno, ninguno de los dos nos encontrábamos preparados para esto, por lo que nos quedamos a mitad de camino y ahí empezó todo.

Si bien no estábamos, aunque intentábamos ser amigos, no podía hablar tranquilamente con él (como lo haría con cualquier otro amigo) porque aun era muy celoso conmigo y muy hiriente en sus comentarios (dos de las razones mas grandes por las que lo nuestro tuvo que terminar) y en ese sentido todo lo que tenia que ver con él era mas que incomodo. Decidí alejarme nuevamente para que esa etapa de “sentir” que aun tenia razones para comportarse de esa forma pasase y así poder, en realidad, ser amigos.

Pasada (o controlada) esa etapa volvimos a intentar ser amigos, pero esta vez ocurrió algo que podría confundir demasiado las cosas y me refiero a los populares remenbers. Por mi parte yo sabia muy bien que es lo que quería, pero el no, por lo que todo se convirtió en una gran enredadera de rencores y cariños desgastados. En fin, nada saludable.

Finalmente decidí ponerle fin a este asunto que no me daba ningún provecho y menos a el, que cada vez me hacia sentir la peor persona del mundo por no corresponderle como antes, pero no se mentir y menos si se trata de sentimientos.

Desde que me aleje por completo (y esta vez de verdad) me siento mejor. No cuidar lo que digo ni lo que hago, porque ya no me importa lo que alguien vaya a pensar cuando se lo diga o lo vea, me siento mejor porque no necesito cuidar sentimientos como si fuesen cajitas de cristal que en realidad no estoy dispuesta a cuidar y finalmente estoy feliz porque no es justo no corresponderle a alguien que te (dice) quiere tanto.

Así que no caigan en esta reincidencia, si ya no se quiere a alguien, dejenlo ir para que pueda empezar de nuevo, al mismo tiempo te dejas libre a ti para poder ver hacia adelante, sin ataduras pasadas.